Plan de Parentalidad

Plan de Parentalidad

La responsabilidad parental es el conjunto de deberes y derechos que corresponden a los padres sobre el cuidado y los bienes de los hijos, para su protección, desarrollo y formación integral mientras sean menores de edad y no se hayan emancipado.

Estos derechos y deberes incluyen: 

  • Cuidar del hijo/a, convivir con él/ella, prestarle alimentos y educación;
  • Considerar sus necesidades específicas según sus características psicofísicas, aptitudes y desarrollo madurativo;
  • Respetar su derecho a ser oído y a participar en su proceso educativo, así como en todo lo referente a sus derechos personalísimos;
  • Prestarle orientación y dirección para el ejercicio y efectividad de sus derechos;
  • Respetar y facilitar su derecho a mantener relaciones personales con abuelos, otros parientes o personas con las cuales tenga un vínculo afectivo;
  • Representarlo y administrar su patrimonio.

Cuidado personal y régimen de comunicación

Cuando los padres no conviven, el cuidado de los hijos puede ser asumido por un progenitor o por ambos.

Si el cuidado personal es compartido, éste puede ser alternado o indistinto. En el cuidado alternado, los hijos pasan períodos de tiempo con cada uno de los padres, según la organización y posibilidades de la familia. En el indistinto, los hijos residen de manera principal en el domicilio de uno de los progenitores, pero ambos comparten las decisiones y se distribuyen de modo equitativo las labores atinentes a su cuidado.

A pedido de uno o ambos padres, mediante la gestión de un abogado, el Juez debe otorgar, como primera alternativa, el cuidado compartido de los hijos con la modalidad indistinta, excepto que ello no sea posible o resulte perjudicial para los niños.

Si el cuidado es atribuido a uno de los progenitores, la otra parte tiene el derecho y el deber de tener una fluida comunicación con los hijos.

Plan de parentalidad

Mediante el patrocinio letrado de un abogado, los padres pueden acordar o presentar individualmente a un Juez un plan de parentalidad relativo al cuidado de los hijos, que contenga:

a) lugar y tiempo en que el hijo permanece con cada parte;

b) responsabilidades que cada uno asume;

c) régimen de vacaciones, días festivos y otras fechas significativas para la familia;

d) régimen de relación y comunicación con el hijo cuando éste reside con el otro progenitor.

El plan de parentalidad propuesto puede ser modificado por los padres en función de las necesidades del grupo familiar y de los hijos en sus diferentes etapas.

Régimen de alimentos

Ambos padres tienen la obligación y el derecho de criar a sus hijos, alimentarlos y educarlos conforme a su condición y fortuna, aunque el cuidado personal esté a cargo de uno de ellos. 

El padre que no convive con los hijos tiene la obligación de aportar una cuota alimenticia, para colaborar con los gastos destinados a su bienestar, al menos hasta que la persona cumpla 21 años.

Esta cuota de alimentos comprende la satisfacción de las necesidades de los hijos de manutención, educación, esparcimiento, vestimenta, habitación, asistencia, gastos por enfermedad y los gastos necesarios para adquirir una profesión u oficio. El pago puede ser en prestaciones monetarias o en especie y es proporcional a las posibilidades económicas de los obligados y necesidades del alimentado.

Asimismo, las tareas cotidianas que realiza el padre o la madre que asume el cuidado personal de los hijos tienen un valor económico y también debe estar incluido en la cuota de alimentos.

Por otro lado, si el hijo o la hija mayor de edad está estudiando una carrera profesional o se está capacitando en algún arte u oficio, la parte encargada de proveer la cuota de alimentos debe hacerlo hasta que cumpla 25 años.

Si la parte que tiene la obligación de prestar la cuota de alimentos falta al acuerdo, puede ser demandado por la otra parte, en reclamo de este incumplimiento de su deber.